lunes, 25 de abril de 2016

LAS DIMENSIONES DEL SER HUMANO

Las dimensiones del ser humano. La dimensión física



              

Una adecuada nutrición, deporte e higiene son indispensables para cultivar la dimensión física.

La dimensión física se refiere al cuerpo humano, que es la máquina más maravillosa y completa que existe.




“La calidad de vida supone cuidar efectivamente nuestro cuerpo: comer alimentos nutritivos y tener una dieta balanceada, descansar lo suficiente y hacer ejercicio con regularidad, es decir, preservar y mantener nuestra salud.”

La salud física es el factor básico para lograr el equilibrio del ámbito afectivo, intelectual y espiritual. Nuestro cuerpo es uno de los tesoros más grandes que tenemos y para mantenerlo es indispensable:

·                          Nutrición. Una adecuada alimentación, balanceada y que incluya los nutrientes básicos, es fundamental para conservar la salud.
·                                 Descanso. El sueño es un requerimiento esencial para recuperar fuerzas. Por otra parte es necesario disfrutar de los periodos de descanso recreo y diversión.
·                           Higiene. La limpieza, ayuda a la prevención y mantenimiento de la salud física.
·                             Ejercicio. El cuerpo requiere ejercitarse para mantenerse saludable. Varios y diversos órganos y sentidos son estimulados por la actividad física. A través del deporte es posible verse, sentirse, trabajar y vivir mejor.

El deporte contribuye a obtener una salud integral. Cuando desempeñamos alguna actividad física hay que considerar tres premisas básicas:

   a)   Realizar una actividad placentera en donde exista diversión.
   b)   Que el ejercicio elimine los productos residuales químicos producto de las    emociones negativas.
  c)   Hacer algo saludable para uno mismo, tanto a nivel físico como psicológico.
Cuando se busca el beneficio para la salud, se recomienda: nunca realizar algún ejercicio que no deseamos hacer. El ejercicio debe producir alegría, placer y satisfacción.

“Nuestro cuerpo es como una máquina: si no la utilizamos se atrofia.”





La dimensión social



se organiza en torno a la interacción con otras personas. Supone la expresión de la sociabilidad humana característica, esto es, el impulso genético que la lleva a constituir sociedades, generar e interiorizar cultura, y el hecho de estar preparada biológicamente para vivir con otros de su misma especie, lo que implica prestar atención a otro humano necesariamente presente, y la sociabilidad, o capacidad y necesidad de interacción afectiva con semejantes, expresada en la participación en grupos, y la vivencia de experiencias sociales. 

Enfatiza en la diversidad de aspectos que permiten a la persona interactuar con otras personas, para lo que son esenciales la existencia de otros con conciencia de sí mismos, el lenguaje y la intención de comunicar. Es un componente esencial para la vida y el desarrollo humano al resultar imposible ser humano en solitario. 

La persona nace en una sociedad (antes de nacer ya se está condicionado por una variedad de aspectos sociales, por ejemplo, las costumbres que marcan cuales son los patrones adecuados de comportamiento respecto a la elección de pareja o el embarazo) y necesita vivir en sociedad, ésta favorece la adaptación al medio, lo que le multiplica las posibilidades de sobrevivir. Nace de otras personas y requiere la presencia de otras personas para sobrevivir, llegar a ser ella misma en todos sus extremos y vivir una vida plena. 

De hecho, muchas de las necesidades humanas precisan de la interacción con otros para ser cubiertas. Se interioriza la cultura de la sociedad en la que se nace o en la que se vive a través de los procesos de socialización que, en última instancia, favorecen la construcción del sentido del yo de la pertenencia a un determinado grupo. Mediante los otros, se moldea a la persona hasta que ésta acepta por completo las normas y valores sociales característicos del grupo donde habita, los ajusta a su propia idiosincrasia, y obtiene un marco de referencia para percibir y comprender la realidad y actuar autónomamente en ella. Para ello se aprovechan diversos mecanismos de desarrollo como la imitación o el modelado. 

La construcción de la propia identidad es otro de los procesos sociales básicos. La conciencia de que existen otros conduce a la adquisición de la idea de uno mismo. El proceso de identificación va a permitir a la persona descubrir el significado de su propia existencia y la construcción de su proyecto vital, aspecto éste imprescindible para la autorrealización. En el contexto de la interacción con otros, la persona puede diferenciarse de los demás y reconocer sus similitudes con ellos. Obtiene así, entre otros, sentido de su cuerpo y de sí misma como algo que permanece aunque esté en cambio continuo; o la creencia en la propia valía. 

La persona se vincula con otras mediante el intercambio continuo de acciones, lo que implica el desempeño de roles y el ajuste del comportamiento. Ello incluye el desarrollo de procesos de apoyo y ayuda mutua, un ejemplo de los cuales es el cuidado a quienes se encuentran en situaciones de vulnerabilidad y dependencia. 


Dimensiones del ser humano. Dimensión afectiva o emocional.


La dimensión afectiva se refiere, como su nombre lo indica, a todas las emociones y sentimientos que experimentamos.

La salud emocional es de vital importancia para lograr la armonía y el equilibrio que se requiere para obtener una adecuada calidad de vida.

Existe una relación directa entre ética, valores y salud afectiva. El objetivo de toda búsqueda humana es la felicidad. La felicidad individual es tan importante que incide en la armonía social y de ésta depende en gran parte la paz social.
La felicidad implica sentir emociones positivas y poseer salud afectiva.

La felicidad es una sensación profunda de plenitud que no depende de factores externos, la felicidad es un estado mental que se cultiva y se aprende mediante emociones y actitudes  positivas.

Existen varios tipos de emociones positivas: alegría, regocijo, gozo, excitación, admiración, amor, armonía, calma y sosiego.


La emoción positiva por excelencia es el amor, la dimensión afectiva puede cultivarse a través de actitudes y conductas positivas, es decir, a través de valores.

Paul Ekman, del departamento de psicología de la Universidad de Pennsylvania, efectúo un estudio con personas con salud afectiva y detectó las cuatro cualidades que emanan de las actitudes positivas:
·                     Emanan bondad que los demás pueden advertir.
·                     Generosas y empáticas.
·                     Los demás se sienten a gusto con ellos.
·                     Poseen un sentido de vida.

Las emociones y los sentimientos son inherentes a la naturaleza humana, éstas han sido adquiridos mediante el aprendizaje y la imitación de quienes nos rodean.

Las emociones negativas o destructivas son aquellas que dañan a los demás y a nosotros mismos.

Existen reacciones físicas y cerebrales que acompañan a las emociones tanto positivas como negativas.

Es necesario evitar las emociones destructivas ya que resultan dañinas y nos provocan infelicidad. La mayoría de las personas experimentan emociones negativas con determinadas situaciones, pero estamos en posibilidad de liberarnos de éstas, es decir podemos modificar las emociones negativas a través del aprendizaje consciente.

Algunas de las emociones destructivas son:  

         Ira                            
         Violencia                      
         Apatía
         Cólera
         Egoísmo
         Desinterés
         Resentimiento  
    Avaricia
    Desconsideración
    Rencor
     Soberbia
     Falta de escrúpulos
     Envidia
     Arrogancia  
         Materialismo
         Celos
         Mentira
         Miedo
         Crueldad
         Pereza
         Enojo

Las emociones negativas más comunes son el miedo y el enojo; ante el miedo es posible actuar de distintas formas: posponiendo la situación, no enfrentándola o evadiéndola. Ante el enojo surgen respuestas como la violencia o la agresión. Las emociones negativas pueden convertirse en positivas mediante el uso de la razón; entrenar y educar la mente en valores para que éstos sirvan como un medio para impulsar la acción hacia actividades positivas; esto podemos lograrlo mediante un proceso lógico de pensamiento. Al tomar una decisión debemos pensar en las repercusiones y utilizar la conciencia moral.

Cuando no tenemos control de nuestras emociones podemos experimentar depresión y afectar nuestra bioquímica cerebral. Desarrollar virtudes como la fortaleza, la perseverancia y la valentía para afrontar los problemas es un camino seguro para experimentar emociones, actitudes y sentimientos positivos.




Entendemos la educación intelectual como el proceso formativo e intencional que pretende la adquisición y asimilación crítica de la cultura en una búsqueda constante de la Verdad. Esto permitirá a nuestros alumnos/as afrontar nuevas situaciones existenciales que la vida les ofrece, con criterios estables de interpretación y acción.
Este desarrollo intelectual, esencial para la vida, lo concebimos en una doble vertiente.
Ámbito del propio desarrollo intelectual, es decir, de cara a la integración comprensiva, activa y dinamizadora de los alumnos/as en el mundo y en la realidad que les rodea.Ámbito de la "madurez vocacional", de cara al ejercicio responsable de la profesión que los alumnos/as elijan para el futuro.
Todo ello en un diálogo fe-cultura.

Potenciamos el aprendizaje de técnicas de estudio y de trabajo en orden a una formación intelectual seria y exigente.Pretendemos un aprendizaje significativo que:
  • Motive la observación y la búsqueda de la verdad.
  • Capacite a los alumnos/as para comprender e interpretar la realidad, valorarla, tomar opciones e intervenir en ella humana y solidariamente.
  • Procure que las propuestas de aprendizaje respondan a los intereses de los alumnos/as y tengan conexión con sus experiencias personales.
  • Asegure que lo aprendido sea práctico y operativo.
  • Fomentamos el desarrollo de las capacidades y destrezas de observar, comprender, analizar, sintetizar y evaluar.
  • Pretendemos que lleguen a ser capaces de resolver cuestiones y situaciones cada vez más complejas, modificando progresivamente sus estructuras intelectuales y ayudándoles a conseguir una autonomía progresiva en cada etapa escolar.
  • Fomentamos las aptitudes intelectuales y el crecimiento de todas aquellas capacidades que preparan a los alumnos/as para el acceso al saber a lo largo de toda la vida.
  • Intentamos formar y hacer crecer el pensamiento creativo, abierto y divergente.
  • Orientamos el trabajo del Colegio hacia la toma de conciencia de que todos necesitamos una educación permanente y que lo que importa es "aprender a aprender", en una actitud de renovación y búsqueda constante.
  • Motivamos a nuestros alumnos/as en sus estudios, no tanto por la calificación cuanto por el autoconvencimiento de que su trabajo, para ellos y para la sociedad, consiste en formarse y en desarrollar todas sus capacidades, y procuramos educar a los padres en este mismo sentido.
  • Animamos a los alumnos/as para que sean agentes de su formación, vayan asumiendo las responsabilidades propias de su edad y sean lúcidos en la evaluación de sus actividades y acciones.
  • Deseamos promover el desarrollo y la madurez vocacionales de los alumnos/as, a través de un proceso tendente a potenciar el conocimiento de sí mismos y del entorno socio-laboral, que lleve a la autonomía y al compromiso personal y social.

Dimensión biológica de la sexualidad


Se refiere a los componentes, anatómicos y fisiológicos, diferenciación, desarrollo y maduración, de los órganos sexuales externos e internos que se inicia desde la concepción y se desarrollan en la pubertad.  Referida a todas las características físicas femeninas o masculinas determinadas genéticamente, cambios puberales y expresiones físicas de estimulación sexual.


Por ejemplo: Los Hombres: El desarrollo de la musculatura del adolescente, el enronquecimiento de la voz, el  ensanchamiento del tórax, el crecimiento del vello púbico y axilar, de la barba, del bigote; el desarrollo del pene.

Las Mujeres: El aumento del busto, el ensanchamiento de las caderas, el crecimiento del útero o matriz, de la vagina, de la vulva, la aparición de la menstruación.
La dimensión sociocultural de la sexualidad
Es todo aquello que las sociedades construyen alrededor de la diferencia sexual: roles, actividades, maneras de relacionarnos y de expresar emociones.


A partir de la apariencia externa de los órganos sexuales de establece una larga cadena de enseñanzas divididas en hombres y mujeres.

Estas diferencias pueden verse en la forma de vestir, las carreras profesionales que elegimos, las actividades que desempeñamos, cómo nos relacionamos sexual y eróticamente con los demás,  etc. 

A los hombres por ejemplo, se les prohíbe llorar, expresar emociones, ser débiles, sentirse vulnerables, fallar o tener miedo; y está obligados a ser fuertes, duros, insensibles, competitivos, agresivos, conquistadores y proveedores.

Mientras que a las mujeres, se les prohíbe ser competitivas, fuertes, agresivas, tener deseos sexuales, tomar la iniciativa. Al mismo tiempo se espera que sean bellas, recatadas, sumisas, obedientes, maternales y dependientes.
Dimensión psicológica de la sexualidad
Es la forma en que cada individuo retoma y reproduce todo lo que su sociedad le enseñó que debe hacer o como debe actuar. 


La sociedad puede tener muchas expectativas de cada sujeto según su sexo, pero todos estos aspectos no se quedan fuera del individuo, por el contrario, poco a poco los va interiorizando y haciendo suyos hasta que condicionan su forma de pensar y de sentir.

La dimensión psicológica la integran aspectos sentimientos, ideas, la forma en que nos comunicamos. Están también nuestros miedos, deseos, fantasías y afectos, la experiencia subjetiva del amor y los demás vínculos. Entre todos estos, hay dos muy importantes: la identidad y la preferencia u orientación.

La identidad sexogenérica, que es la percepción íntima y personal de pertenecer a uno de los sexos.  Además de tener un cuerpo masculino o femenino, la persona se percibe a sí misma como hombre o mujer.

La orientación sexual es la atracción afectiva y erótica hacia otras personas dependiendo de su sexo: homosexual, si se siente atraído hacia personas de su mismo sexo; heterosexual, si le atraen personas del otro sexo; bisexual si le atraen personas de ambos sexos.

La sexualidad humana está compuesta por tres dimensiones
1. Dimensión biológica (sexo)

2. Dimensión sociocultural (género) 




Dimensión espiritual o trascendente y dimensión religiosa en la persona.

Si la persona tiene una dimensión física, otra psicológica, otra afectiva, otra


  social…, tiene también una dimensión trascendente o espiritual. Es esa parte de la persona en donde se alojan los valores, el sentido de la vida y de la muerte, los amores y desamores, la relación con Dios, etc. No se trata únicamente de hablar de religión. Se trata de reconocer que en situaciones de crisis, como es la del envejecimiento, la pregunta por “quienes somos” nos desborda y nos remite a un horizonte de valores que están fuera de nosotros, que nos transcienden.
Dimensión trascendente: cuando hablamos de la persona como aquella que se pregunta ¿qué es lo que sostiene su vida? ¿cuál es el sentido que da a su existencia? ¿quién soy yo?.
Dimensión religiosa:  pone a la persona en relación con Dios de diversas formas. Hablamos de dimensión religiosa cuando hay una referencia explícita a Dios. La dimensión religiosa presupone la espiritual o trascendente, pero no se sigue necesariamente de ella.
¿Qué necesidades de orden espiritual encontramos en nuestros mayores?
Las grandes necesidades espirituales del mayor son el sentido, la esperanza y la reconciliación:
·         Resituarse en el tiempo.
·         Sentirse acompañado.
·         Mantener vínculos de afecto con personas significativas.
·         Ser respetado en sus opiniones, creencias y valores.
·         Integración personal, recorrer la última etapa de su vida con fecundidad.
·         Encontrarse con la enfermedad y confiar en el cuidado de su familia y de los profesionales.
·         Encontrarse con la muerte con serenidad.
·         Sentirse apoyado en momentos de especial vulnerabilidad y debilidad.
·         Vivir y celebrar la fe.
·         Encontrar un lugar en la Iglesia.





Resumen de la lectura



El ser biopsicosocial es el yo integral, o sea la reunión de todas sus partes- lo que se es y se tiene que cargadas de energía salen o se manifiestan en las actuaciones.

El yo físico, que es el que mas claramente se ve, es el organismo; necesita atención y cuidado para poder desarrollar sus capacidades y convertirlas en habilidades.

El yo psíquico, que es la parte interna se divide en tres: lo emotivo, la mente y el espíritu.

La parte emotiva es la que lleva al individuo a conocerse; es a través de estados de ánimo, sentimientos y emociones, como se da cuenta que existe.
El yo social puede expresarse a través de los papeles o roles que vive el individuo como hermano, amigo, padre, madre, vecino, alumno, maestro, empleado, jefe, etc. Al relacionarse el ser humano, trasciende a través del yo social, pero no de lo que el cree, sino de lo que en realidad es.